Sobre el valor de la amistad
La película va a ser una de las mejores del año, aunque eso no suponga necesariamente que salga premiada o reconocida por la taquilla. La vida suele ser injusta con cierto tipo de talento. Yo, a pesar de ello, insistiré en guiarles hasta la butaca y en pedirles que se abandonen a los sentimientos, al sufrimiento intenso y doloroso de Adam Sandler (brillante, sin ninguna duda) y a la amistad sólida y necesaria de Don Cheadle (no sorprende ya, pero está increíblemente verosímil) Merece la pena el esfuerzo, les compensará el resultado; la catarsis de las lágrimas; la enseñanza sin palabras de las imágenes.
La película -ya llegamos- ha sido presentada en España con el título de "En algún lugar de la memoria" y está firmada por Mike Binder a partir de la experiencia brutal del 11-S. Toda ella está construida sobre el reencuentro de dos antiguos compañeros de piso, uno incapacitado para comprender su dicha; el otro, para superar su desdicha, para mirar a los ojos de la realidad terrible que le ha desgarrado sin tregua ni piedad el corazón completo.
La historia habla del dolor; de la imposibilidad de entender ciertas cosas a las que, no obstante, hay que sobrevivir; y del amor luminoso que justifica cientos de sacrificios. Pero, por encima de cualquier otro tema, profundiza en la amistad, en la extraordinaria importancia que tienen los compañeros de viaje con los que compartimos las alegrías pero de los que, desesperadamente, nos prendemos cuando nos arrastra la corriente. Ellos son la luz incondicional cuando todo es sombra, la palabra de consuelo, la simple presencia silenciosa que vale por un millón de cosas dichas. Y nosotros tenemos la obligación de encarnar lo mismo para ellos, de tender siempre la mano, sin sombra ni engaño; sin condiciones ni remilgos; de dar hasta agotarnos, incluso ante la incomprensión de quien no sintió jamás esta lealtad. El fruto - para los más materialistas- llegará más tarde, cuando seamos nosotros los tragados por el pozo.
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