Publicidad:
La Coctelera

Adicto al jaque mate

8 Octubre 2007

Six Feet Under

Enemigo de las rutinas, sobre todo de las que marca la televisión, no acostumbro a seguir series, seriales o programas. No veo sus primeros capítulos y después rehúso tratar de entender en el capítulo 55 una trama íntegra para saber qué significa todo lo que ocurre en una hora de televisión. Puede que sea simple vagancia, o tal vez sentido práctico, pero me niego a perseguir programas o capítulos a través de parrillas definitivamente hostiles. Así soy yo, qué le voy a hacer.

Como es lógico, esta determinación anti-conductista me ha apartado de las tendencias dominantes en los últimos años y me ha dejado mudo (y con fama de intelectualoide friki, lo sé) en las conversaciones que versaban sobre House, Perdidos o Los Soprano. Por eso, cuando O (magnífica elección, siempre informado en lo audiovisual) me regaló la primera temporada completa de Six Feet Under (A dos metros bajo tierra en nuestro país) me enfrenté a un descubrimiento que me sorprendió en el primer minuto y me fascinó desde el segundo. Gracias a ello, y aunque sólo estoy a unos capítulos del final de la primera temporada, he aprendido a disfrutar del placer de insertar un DVD y enfrentarme a un capítulo nuevo cuando ya mi día parecía incapaz de ofrecer nada más.

Me encantan los Fisher. Ruth, la madre, con ese punto de inocencia desfasada, pero que trata de adaptar a su nueva situación para ser una mujer moderna. Claire, la hermana menor, que vive en un mundo que no termina de entender y contra el que se rebela, pero que tiene un punto de romanticismo de patito feo, siempre marcada por haberse criado en una casa en la que todos los días se velaba un cadáver entre llantos. Dave, el heredero oficial y encorsetado, rígido en su apariencia, pero con la hipocresía de esconder para todos su existencia real de gay promiscuo y morboso. Y Nate, mi preferido (mi alter ego?), el hermano mayor que escapó de su destino de funerario y ha terminado siendo devorado por él; un lúcido extraordinariamente atractivo que sufre porque no es capaz de entender a su novia, Brenda, una mujer muy inteligente pero que, como tantos de nuestro mundo cercano, no se entiende ni a sí misma.

Un hallazgo más que recomendable, creado por el brillante Alan Ball para la HBO y que desmiente el tópico de que no es posible hacer una televisión inteligente. Una recomendación extraña, si tenemos en cuenta que apenas he terminado de ver la primera temporada de una serie que ya ha finalizado en Estados Unidos y de la aquí ya se está emitiendola tercera, pero una recomendación que no puedo evitarme. Me gusta mucho, me parece buenísima y cumplo con reseñarla en mi rincón. Ya lo he dicho, así soy yo, qué le voy a hacer...

V

servido por adictoaljaquemate sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

Un blog en el que cabe todo aunque no se refiere a nada. O que se centra en la nada desde la aspiración de aprisionarlo todo. Una bitácora sobre miradas, libros, películas, adioses y cruces de caminos; sobre las luces, los colores y la áspera poética de la derrota. Una antología de pensamientos trufados de sensaciones; pura arquitectura racionalista de los sentimientos. Un contrasentido, o casi más un sinsentido. La vida de quien se confiesa un adicto al jaque mate.

Fotos

adictoaljaquemate todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera