Otra rareza...deliciosa
Ya se sabe que cuando uno adquiere una fijación con algo, por injustificable que sea, no hay manera de librarse de ella. Se da con múltiples elementos, y personas (o sobre todo con ellas, que tienen capacidad de adaptación al medio y hasta de mejora), y nos convierten en reos irracionales -deliciosamente incapaces para la resistencia; también exasperantemente inhábiles para ella-, en prisioneros de rarezas. Y yo soy muy de mis rarezas. Lo prometo.
Una de las más persistentes de los últimos tiempos es Nacho Vegas, de quien ya se dijo en esta bitácora mucho y bueno. Pues bien, el enigmático Vegas ha vuelto para juntar su talento a la deliciosa extrañeza de Christina Rosenvinge, esa danesa, ex de Ray Loriga y de quien siempre parece que nos oculta más de lo que muestra (Rareza surgida de comentario sobre rareza: ¿qué tendrán lo enigmático y lo oculto que con tanta fuerza me absorben?) Han grabado juntos un disco pequeño, casi un ejercicio de estilo, raro (mucho) y delicioso. Yo tuve la suerte de verlos presentarlo en directo, el resto estáis a tiempo de escucharlo aquí: http://www.myspace.com/vegasrosenvingey comprarlo pronto. Ya veréis cómo seduce la combinación de la lija y la seda.
V
PS: Olvidaba deciros que se llama Verano Fatal...
