Monumental Marías
Ha pasado un tiempo largo (¿y prudencial?) y es el momento de que desembarque en este rincón de palabras uno de los más grandes malabaristas de nuestra lengua, Javier Marías. Era difícil discutir la excelencia artística de este autor que, junto a Antonio Muñoz Molina, encarna lo mejor y más destacado de nuestras letras actuales (con permiso de aspirantes de la valía de Vila Matas o promesas de la solvencia de Eloy Tizón), aunque, como siempre en este país, hubo quien le discutió (Cela, que descanse largamente, sin ir más lejos) Ahora ha vuelto al primer plano protagonista gracias a la publicación de la tercera y última parte de Tu rostro mañana, Veneno y Sombra y Adiós, con la que cierra el ciclo de Jaime o Jacobo o Jacques Deza. Una novela monumental e imprescindible, que ha rematado su obra magna con una altura artística y conceptual aplaudida por la crítica internacional.
Tu rostro mañana es una novela en tres entregas que indaga en el profundo desconocimiento que tenemos de la realidad de quienes nos rodean, del rostro que tendrán mañana y cómo actuarán; si serán a quienes le entregamos nuestros secretos y complicidades o lo contrario de eso, nuestros antónimos y puede que hasta los nuevos enemigos que nos atenacen. Pero la reflexión no se detiene en las mutaciones del rostro de las personas que componen nuestro entorno, sino que también explora los cambios que se operarán en nosotros, cómo la vida nos llevará a tener un rostro que no reconoceríamos como propio si nos lo mostraran con anticipación y que será el escaparate de lo que atesoramos; una antología de nuestras cicatrices. Durante las casi dos mil páginas del extenuante trabajo de sus últimos nueve años, Marías gira en torno a las pequeñas cosas que son capaces de alterar estructuras completas, los gestos y detalles más nimios y contundentes; los hechos que interpretamos en la dirección opuesta a su significado real y aquellos otros que, por su inevitabilidad, sólo podemos valorar en la dirección de lo que representan; también en la de todo a lo que nos condenan.
Con fidelidad a su brillante estilo discursivo, el reciente académico (un aplauso a la devoción filial con la que se entregó toda su vida a Julián Marías y que en este libro queda patente) organiza una estructura narrativa que se pierde en las ramas para llegar al meollo de las cosas. Sin duda, Marías no es un escritor para amigos de la velocidad discursiva, tampoco para quienes rehúyen la complejidad estilística o semántica; no en vano, basa su firma de autor en los excursos que se abren en cajas sucesivas y que componen un mosaico final extraordinariamente fiel a la realidad inapelable con la que se desarrollan los acontecimientos en nuestra existencia habitual. Habla de cosas que conocemos para contarnos otras que no sabíamos; como cuando se abisma en las rupturas sentimentales y el proceso de abandono, melancolía e incomprensión que tienen aparejadas, y que es sólo un síntoma menor y fugaz destinado a pasar (en las páginas 267 a 273, y también 348 a 350, en las que se muestra genialmente lúcido, sagaz en la reflexión sobre los lugares que se ocupan y se saturan, también en la fatua vanidad que en muchas ocasiones preside el trato) O en la fama, el recuerdo y el olvido:
La mayoría de las vidas, y no digamos de las muertes, nacen ya olvidadas y no dejan el menor rastro, o se hacen desconocidas al cabo de un poco tiempo, unos años, unos decenios, un siglo, eso en realidad muy poco tiempo, tú lo sabes
Después de eso, sólo puedo terminar diciendo que si con esto, y con el aval impagable de Corazón tan blanco o Mañana en la batalla piensa en mí, no es suficiente, yo no puedo hacer más...
V


belpros dijo
He leído dos veces, casi seguidas, "Mañana en la batalla piensa en mi", una vez absorta en la intriga en busca del descanso del desenlace esclarecedor. La segunda vez, reposada y en calma, con el objetivo de disfrutar de una prosa tan bella. Me han entrado muchas ganas de leer la trilogía. Espero empezar a hacerlo pronto. Un saludo desde la ciudad del viento.
13 Diciembre 2007 | 11:36 AM