El hermoso llanto cantado del Fado
Carlos Saura se ha especializado en los últimos años en la revisión de algunos de los estilos musicales más hermosos que en el mundo han sido. Pasó con garbo porteño por el tango y se enseñoreó en el flamenco, como antes lo había hecho con las sevillanas, antes de llegar a la hermosa tristeza de ese largo llanto cantado que es el fado portugués. Ahora lo ha hecho y está en los cines, y no tiene pérdida; se llama Fados. Así que no les queda excusa.
Vaya por delante mi devoción por la lengua portuguesa, hermana y tantas veces tomada por enemiga, que cuenta con una cualidad poética que a nuestro recio (y rico) castellano se le escapa en muchas ocasiones. En ese idioma escribió Pessoa legados tan impresionantes como Tabaqueria o la larga diatriba racionalista de Lisbon Revisited, por ella han pasado Tabucchi, Lobo Antunes, las riquezas del barrio lisboeta de la Alfama, los placeres de la saudade... y ahí se conserva la palabra más bella que yo conozco, la más sonora y dolorosa, la que te retiene en un todavía que nunca te libera, Ainda.
Al hilo de esa pasión, alimentada también desde la sensualidad magnífica de Brasil, es fácil entender que Fados me haya parecido una película deliciosa. Realmente, la última obra de Saura se puede calificar de documental, o incluso más de largo poema visual en el que únicamente la historia de esa expresión popular lo llena todo. Pero es que eso no es poco. Do Carmo, Amalia Rodrigues, Mariza, Chico Buarque, el Grândola, Vila Morena de José Afonso (el comienzo de la romántica Revolución de los Claveles del 25 de abril de 1974!!!)... están en esa hora y media de metraje que conmueve y emociona. Por no hablar del Fado flamenco, que fusiona en una sola actuación dos modos distintos de cantar una misma pena, honda, sentida; absolutamente incomprensible para quienes viven en la superficie de los acontecimientos.
Pero como uno tiene sus debilidades, y este rinconcito cibernético es el de las mías personalísimas, no puedo marcharme sin reseñar la emocionante versión que Caetano Veloso hace del fado Estranha forma de Vida, la canción que Amalia Rodrigues escribió tras su tentativa de suicidio, en la que habla de ese corazón cuyo ritmo es incapaz de entender ni seguir...
V

helenna dijo
No he visto FADOS , pero es una de mis prioridades.
Estoy de acuerdo con tu post, en cuanto a lengua, a Pessoa, a la Alfama,....... y sobre todo en los fados, bellísimas canciones.
Saludos.
29 Noviembre 2007 | 01:03 PM