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La Coctelera

Adicto al jaque mate

27 Marzo 2008

Una serie para toda mi vida

He tardado ocho meses en ver las cinco temporadas y casi una semana en poder escribir sobre ella; tan intenso es todo lo que me provoca. Se la agradecí a O aquí y en persona, y ya había hablado sobre ella al final de la primera temporada, cuando en mi deslumbramiento no intuía el grado de profundidad e importancia que una simple serie de televisión podría tener en mi vida. Vi los cuatro últimos capítulos de Six Feet Under (A dos metros bajo tierra en España) casi de un tirón, solo en casa y en un llanto entre desaforado y gozoso; el que te dejan las historias que han conseguido llegar mucho más lejos de lo que nunca pensaste.

Sumo algunos trienios de lector incansable y espectador regular y me cuesta trabajo encontrar en el caudal acumulativo de mi memoria personajes tan complejos y bien construidos como los Fisher y quienes se mueven alrededor de sus vidas, complementándolas o haciéndolas más difíciles. Probablemente, el hecho fundamental por el que me han llegado tanto (y somos legión, no es una excentridad más de quien escribe) es su realismo; que hablan, viven y sienten del mismo modo en que lo hace el que está al otro lado, con sus mismas contradicciones y miedos, aterrados ante la aventura de sobrevivir y felices en el momento en que se producen acontecimientos que no siempre les harán bien. Durante estos ocho meses -no siempre afortunados, con largas noches de insomnio y tardes que se alargaban como si fueran de chicle- han sido capaces de abrirme una ventana dichosa a una realidad compleja y completa, me han enseñado a entender mejor el indescifrable mundo de las relaciones humanas, ahondando también en mis propias reacciones, ésas que en ocasiones ni yo mismo sé explicar.

Ocho meses de religiosa fidelidad (de la que muchos hicieron chanza, ya caerán en el embrujo Six Feet Under y purgarán eternamente su juicio precipitado) en los que he aprendido a amar a esa familia tan cuerda como loca. Mi preferido es Nate, el hermano mayor atrapado por el destino del que huía, fiero en la defensa de su individualidad y sometido a tantos vaivenes (quizás demasiados, eh?) que nunca sabe bien si será capaz de alcanzar el sosiego. Frágil e inestable, pero firme como una roca cuando el barco zozobra. Le sigue David, cuya evolución a lo largo de las cinco temporadas me ha devuelto un personaje magnífico, sensible, responsable, extraordinariamente consciente de sus obligaciones, pero siempre tierno y accesible. La única hermana, Claire, me inspira una ternura especial. Es la que se hace adulta durante nuestro ciclo de observación, la que tiene que remontar más pendientes; sobre todo esa brutal que va de la adolescencia a una madurez convulsa, en la que se busca y tarda en encontrarse; la de las mil relaciones equivocadas; la que, a pesar de todo, siempre busca su voz, con una lealtad inquebrantable. Y, por último, la madre, Ruth, un personaje al que no siempre comprendí, pero al que entendí siempre. Desbordada por una vida que no es la que eligió y habitando una piel en la que no termina de sentirse cómoda, igual en los momentos en los que se pliega a su destino que en los que trata de encarnar una rebeldía que no le es del todo propia. Una madre en la que reconocí gestos de la mía y que me llevó a valorar, todavía más, el tesoro que poseo.

Ellos son los protagonistas fundamentales, pero hay otros que completan la trama y la dotan de sentido: Brenda Chenowitz (a la que odié con una fuerza que me ataba a recuerdos y amé por su capacidad para cambiar a mejor), Keith (tan lleno de sensibilidad y ternura que te desarma), Billy Chenowitz (loco y genial, si es que hay diferencias), Rico (egoísta y generoso, atribulado cuando la vida le pasa por encima, el artista de los cadáveres), Lisa (un engañoso remanso de paz para Nate, quizás mi menos preferida)... Y así tantos que no podría -ni querría- describirlos y quitarle el sentido a vuestra espera. Así que haré como O y os esperaré al final de cada línea de meta, con una sonrisa en los labios, convencido de que llegaréis exhaustos y felices.

V

servido por adictoaljaquemate 1 comentario compártelo

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

Yo

Yo dijo

Es fantástica! comencé a verla con tu primer post y llevo dos temporadas. Yo, que soy una serieadicta, confieso que esta no se parece a nada que hayamos podido ver. Habla de la vida, la muerte y las relaciones personales como no se había hecho nunca antes.

27 Marzo 2008 | 05:51 PM

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Sobre mí

Un blog en el que cabe todo aunque no se refiere a nada. O que se centra en la nada desde la aspiración de aprisionarlo todo. Una bitácora sobre miradas, libros, películas, adioses y cruces de caminos; sobre las luces, los colores y la áspera poética de la derrota. Una antología de pensamientos trufados de sensaciones; pura arquitectura racionalista de los sentimientos. Un contrasentido, o casi más un sinsentido. La vida de quien se confiesa un adicto al jaque mate.

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