Cedo la palabra...
...a un maestro imprescindible, Antonio Muñoz Molina. Así habla él de la creación literaria, esa pasión que tal vez un día se nos vuelva oficio. Leamos, o escuchemos en el caso de los más afortunados, y aprendamos: http://www.elpais.com/articulo/cultura/Munoz/Molina/defiende/inspiracion/actitud/escritor/principiante/elpepicul/20090625elpepicul_5/Tes
V

Rhoeas dijo
Acerca del trabajo diario y de la inspiración
La orgía ya no es la hermana de la inspiración: hemos roto ese parentesco adúltero. El nerviosismo prematuro y la debilidad de algunas bellas damas aportan un buen testimonio contra este odioso prejuicio.
Una alimentación muy sustanciosa, pero regular, es lo único que necesitan los escritores fecundos. La inspiración es, sin lugar a dudas, la hermana del trabajo diario. Estos dos contrarios no se excluyen, del mismo modo que no se excluye ninguno de los contrarios que configuran la naturaleza. La inspiración obedece, como obedecen el hambre, la digestión y el sueño. Hay en la mente, sin lugar a dudas, una mecánica celeste, de la que no hay que sentirse avergonzado, sino que, como los médicos, hay que sacarle a la mecánica corporal, sus posibilidades más excelsas. Si uno quiere vivir en la contemplación empecinada de la obra que haremos mañana, el trabajo diario se pondrá al servicio de la inspiración, -lo mismo que una escritura legible sirve para alumbrar el pensamiento, y lo mismo que un pensamiento tranquilo y potente sirve para escribir de manera legible; pues el tiempo de las malas escrituras ya ha pasado.
Charles Baudelaire, Consejos a los jóvenes escritores
6 Julio 2009 | 09:40 PM