Soledades imantadas
Ocurre en determinados momentos de nuestra vida; perseguimos a alguien de quien sabemos que también tiene el ánimo de venir a parar a nuestra orilla, y no conseguimos acompasar nuestros ritmos, saliendo repelidos de cada encuentro. Es cuestión de energías, o quizás de cargas eléctricas, pero nuestras soledades se imantan de forma inexplicable, provocando una huida sin tregua ni fin; jamás juntos aunque nunca separados. Así les ocurre a Alice y Mattia en La Soledad de los Números Primos, el sólido debut del italiano Paolo Giordano, quizás no hasta el exceso de sus cifras de venta, pero sí una novela con tramos deslumbrantes.
Mattia y Alice provocan la ternura del lector, pero no se trata de un sentimiento cómodo y almibarado, sino de una tristeza que se ahonda con el paso de las páginas. Les seguimos a saltos, colándonos en episodios aislados de épocas diferentes de sus vidas, intuyendo que jamás serán capaces de acompasar sus ritmos, disonantes en sus velocidades a pesar de compartir un deseo genérico y huidizo, situado en el fondo de sus almas atormentadas. Ambos vienen de infancias complicadas, traumáticas hasta un punto que ya nunca podrán olvidar, y apenas son capaces de sobreponerse a ellas. El más dañado es Mattia, en quien concurren fuerzas desiguales y violentas, la genialidad y el deseo de destruirse pujando en su cabeza, bloqueándole ante Ali y el mundo, confinándole en un limbo extraño de vendas y cicatrices. Quiere hacer cosas, ser activo y hasta valiente, pero se sume en la inoperancia con facilidad, obligándose a perder las ocasiones para las cuales se siente llamado con fuerza. "Tienes que venir", le dice ella. Y él regresa a la carrera, aunque terco en su pasividad; polarizado y repeliendo a su fiel imán.
Alice tampoco ha podido sobreponerse a muchas de las circunstancias de su vida, cediendo a formas de destrucción sistemáticas y silenciosas, pero es más práctica que Mattia, y eso marcará su devenir a lo largo de la narración. Será su número primo gemelo irremediablemente, pero encontrará un simulacro de vida y, más tarde, reunirá el valor suficiente para volver a recorrer el camino hasta él, obstinada y valiente hasta el punto de emocionarnos; igualmente responsable de la reacción de su imán fiel.
Ambos nos llenarán de tristeza en un libro hermoso, estreno prometedor y brillante de este jovencísimo narrador transalpino, en cuya prosa de científico me enganché desde la dedicatoria del libro. "A Eleonora, porque en silencio te lo prometí", dice.
V
PS: Crossed fingers!

blau dijo
jamas juntos aunque nunca separados..
ich verstehe dir immer nicht..
p.s. viele Glück, crossed fingers, even the toes!!
12 Agosto 2009 | 01:24 AM